La plaza consistorial y las calles que la rodean se convierten en puntos neurálgicos para el comienzo de la fiesta a las doce del mediodía. Miles de personas ataviadas de blanco y rojo esperan el estallido del chupinazo para colgarse el pañuelo rojo al cuello.
El cohete anunciador es lanzado cada año por un personaje navarro de relevancia cultural, política o deportiva, tras el grito: “¡Pamploneses, pamplonesas! ¡Viva San Fermin! ¡Gora San Fermin!
El plan inicial de casi todo pamplonés que se precie suele ser almozar con los amigos para posteriormente subir al Chupinazo y comenzar la fiesta. La mayoría de los locales llevan meses reservados para almorzar, aunque siempre es posible encontrar algún hueco.
No te anudes el pañuelo rojo hasta que no sean las 12 del mediodía; trae mala suerte!
Evita llevar calzado abierto (sandalias o chanclas), usa calzado comodo y cerrado si quieres selir ileso de cortes.